Adif destituyó al responsable de su sede de inspección y tecnología de vía con carácter preventivo, a la espera del resultado de la auditoría anunciada por la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, sobre los problemas encontrados en los futuros trenes de ancho métrico para Cantabria y otros regiones del norte del país.
En nota de prensa, la empresa pública defiende que esta decisión permitirá la participación de otra persona en el grupo de trabajo que se creará en el seno del ministerio para cerrar rápidamente el diseño del tren licitado por Renfe, mientras se realiza la auditoría.
“Adif colaborará con absoluta transparencia en la auditoría del Ministerio de Transportes y evaluará sus conclusiones para realizar los ajustes organizativos definitivos que se recomienden”, ha dicho.
Renfe ya ha cerrado un acuerdo con CAF, Adif y la Agencia de Seguridad Ferroviaria (AESF) para paliar el problema de los anchos de los nuevos trenes de ancho métrico destinados a servicios de cercanías y media distancia principalmente en Cantabria, pero también para Asturias, País Vasco , Galicia, Castilla y León y Murcia.
Aunque ninguna de las partes ha confirmado cuánto tiempo llevará resolver este problema, se estima que la construcción de los trenes que aún no se han podido fabricar demorará aproximadamente tres años, y aún deben resolverse algunos trámites para que la solución acordada puede ser implementada.
En concreto, la AESF deberá autorizar la aplicación de un método que no incluye la normativa española sino la europea, y desarrollar sus procedimientos, según informan fuentes de Renfe a Europa Press.
Se trata del “método comparativo”, que consiste en utilizar un tren que circula actualmente por las líneas como referencia para los nuevos trenes que suministrará Renfe.
CAF también tendrá que contratar una empresa especializada en la aplicación de este método y habrá que modificar el contrato entre Renfe y la empresa para introducir el seguimiento del proyecto con este tren de referencia.
Por su parte, Adif también deberá facilitar los datos de caracterización de las infraestructuras y comprometerse a mantenerlas dentro de los mismos parámetros.
ORIGEN DEL PROBLEMA
El origen del problema está en los gálibos publicados en el documento de referencia de la red de Adif, con los que Renfe describe las características técnicas de los nuevos trenes en un contrato que publicó en 2019 para la adquisición de 31 trenes de vía métrica, destinados a renovar la de cercanías y flota de red de media distancia, principalmente en el norte del país.
En junio de 2020, Renfe adjudicó este contrato a CAF, fabricante de trenes y autobuses con sede en el País Vasco, por 258 millones de euros. Durante la preparación del proyecto, CAF se dio cuenta de que había un error en los gálibos y que las vías no soportarían los trenes encargados, y lo trasladó a su cliente, Renfe.
El contrato adjudicado en 2020 fijó la duración del contrato en 220 meses, o aproximadamente 18 años y cuatro meses. Como incluía el mantenimiento de 15 años de algunas unidades, los tres años y cuatro meses restantes serían el plazo para la fabricación de los trenes, aunque normalmente serían escalonados. Por lo tanto, los primeros trenes deberían haber estado listos en octubre de 2024 a más tardar.

