El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones no descarta que la segunda parte de la reforma de las pensiones, que se refiere a la supresión del techo de las bases máximas y de la pensión máxima y la mejora de la cobertura de las diferencias de cotización por irregularidades carreras, supera el plazo inicial que se había comunicado en Bruselas, el 31 de diciembre, con el objetivo de que su aprobación se base en un acuerdo con los interlocutores sociales.
Así lo trasladan a Europa Press en fuentes del departamento que dirige José Luis Escrivá, que insisten en que aún no han renunciado a tener a tiempo esta reforma y que, si se supera, no habrá problema con la Comisión de la Unión Europea, porque no la había cuando La reforma del nuevo sistema de cotización para autónomos se acordó unas semanas más tarde de lo establecido en el plan estímulo.
Para el ministerio, lo importante es que esta segunda parte de la reforma previsional es fruto de un acuerdo con los sindicatos y la patronal, como lo fue la primera parte de la reforma, que establecía, entre otras medidas, la revalorización anual de las pensiones. con el IPC.
Los contactos entre la Seguridad Social y los agentes sociales continúan desarrollándose, pero lo cierto es que solo quedan ocho días para que finalice el año. Tampoco hay un Consejo de Ministros extraordinario en el horizonte, solo el ordinario del próximo martes, por lo que es muy difícil que la reforma de las pensiones se apruebe antes de que finalice el año.
Para ello habría que acelerar las negociaciones en los próximos días y desembocar en un acuerdo que desemboque en la convocatoria de un Consejo de Ministros extraordinario, que no está previsto por el momento en las previsiones de la Moncloa.
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, dio ayer por hecho que no habrá reforma de pensiones antes de 2023. La negociación, explicó, va «muy lenta», por lo que «en ningún caso», dijo, acabará antes de que finalice este año. “Quedan bastantes capítulos en esta negociación”, dijo.
Sobre la mesa está la propuesta que el Gobierno presentó a CCOO, UGT, CEOE y Cepyme a finales de noviembre. En dicha propuesta inicial, el ejecutivo proponía a los agentes sociales una ampliación gradual del periodo de cálculo de la pensión de 25 a 30 años, descartando los dos peores años de cotización, de modo que la pensión se calcule con los mejores 28 años de cotización en una duración total. de 30 años.
En términos concretos, según la propuesta inicial del Gobierno, el planteamiento del Gobierno es que el plazo de cómputo se amplíe en cinco meses cada año del periodo 2027-2038, pudiendo el trabajador elegir los tres meses más favorables a su cotización y descartar dos
A los sindicatos no les gustó nada esta propuesta, no solo porque acababa de finalizar la prórroga anterior, que situaba el plazo de cómputo en 25 años, sino también porque no cuenta con el apoyo político suficiente, ni dentro del Parlamento ni dentro del propio ejecutivo. .coalición.
La Seguridad Social, por su parte, sostiene que esta propuesta no se recogió «en la manga», ya que la ampliación de los años que se toman para calcular la pensión es un compromiso adquirido en el Plan de Recuperación enviado a Bruselas.
En palabras del líder de CCOO, Unai Sordo, esta propuesta sobre el plazo de cómputo «distorsiona» la negociación para acordar la segunda fase de la reforma de las pensiones.
En cuanto al incremento de las bases máximas de cotización, otro de los objetivos de esta segunda reforma, el documento inicial del Gobierno menciona la posibilidad de vincular la evolución de las bases máximas de cotización al criterio de revalorización de las pensiones, es decir, al IPC medio anual -sobre el año de los doce meses a diciembre, más un incremento anual adicional de 1.154 puntos entre 2025 y 2050.
Así, entre 2025 y 2050, se propone que las leyes de hacienda de cada año sean las que fijen el incremento de las bases máximas teniendo en cuenta los parámetros anteriores (el IPC y el incremento adicional de 1.154 puntos). Si la inflación media tomada como referencia para la revalorización de las pensiones es negativa, sólo se aplicará el incremento adicional de 1.154 puntos.
Este aumento de las bases máximas de cotización vendría acompañado de un aumento de la pensión máxima, pero no en la misma proporción. Así, el Gobierno propone que la pensión máxima aumente también entre 2025 y 2050 con la inflación de referencia establecida para las pensiones contributivas y la pensión mínima (IPC media de los doce meses anteriores a diciembre), incrementada en un porcentaje adicional de 0,115 puntos, por tanto inferior a la propuesta para las bases máximas.
A partir de 2050, el ministerio propone que, en el marco del diálogo social, se determine el incremento adicional a aplicar a la pensión máxima «hasta alcanzar un incremento real acumulativo del 30%».
Como también se propone para las bases máximas, si la inflación de referencia es negativa, la pensión máxima sólo aumentará en el incremento adicional establecido (0,115 puntos hasta 2050, según la propuesta del Gobierno).
La Seguridad Social también ha realizado mejoras en la mesa de diálogo social para cubrir las brechas de cotización a efectos de cobrar las pensiones y reducir la brecha de género existente en el monto de las pensiones.
Inicialmente, el ministerio planteó que, cuando la brecha pensional entre hombres y mujeres fuera igual o superior al 5%, en los meses en que no hubiera obligación de cotizar, estas brechas se integrarían en la cuota mensual 49 a 72 con el 60% de la base mínima de cotización entre todas las existentes en un momento dado.
Posteriormente, el Gobierno propuso reforzar la cobertura de la diferencia de cotización, aumentando al 80% el porcentaje de la base mínima entre 49 y 72 meses para mujeres entre 35 y 45 años y hombres que hayan sufrido una interrupción del empleo. durante estos años. tu carrera después de tener un hijo.
Al mismo tiempo, el ministerio también propuso una mejora en la cobertura de los períodos de licencia por cuidado de la familia y la reducción del tiempo de trabajo para el cuidado de los hijos, así como un aumento adicional en el ajuste anual del suplemento por brecha de género entre 2024 y 2025.
Este complemento, en vigor desde febrero del año pasado, consiste actualmente en una cantidad a tanto alzado de 28 euros al mes y por hijo, que se aplica desde el primer hijo hasta un máximo de cuatro. Se solicita al mismo tiempo que se solicita la pensión.
Las propuestas del ministerio también contemplan un tratamiento especial para los diferenciales de cotización del grupo de autónomos.
NADA SOBRE EL MEI
Sin embargo, la propuesta inicial del Gobierno a los agentes sociales no contempla ninguna modificación del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que introduce, desde 2023 y hasta 2032, un recargo del 0,6% a cargo de empresarios y sindicatos para hacer frente a las presiones sobre gasto del sistema que resultará de la jubilación de los baby boomers.
A la Comisión Europea, tal y como ha admitido el propio ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, no le convence el IME porque se trata de una regla semiautomática, ya que se revisará este recargo para ver si continúa a partir de 2032 o se cambia a un medida diferente. Bruselas es más bien partidaria de extenderlo hasta 2050.
El Ministerio no descarta ceder en este punto y finalmente extender este sobreprecio hasta 2050, como pide CCOO, por ejemplo. Pero en las primeras propuestas a los interlocutores sociales no se retomó esta medida a la espera de convencer a Bruselas de dejar el MEI como está, es decir, hasta 2032.

