En una galaxia lejana, baby boomers soñábamos con tener un solo empleador de por vida. Fresco en mi memoria, la mañana que Pedí objeciones a un banco (Mi padre trabajó toda su vida en un: primero en el rural y mediterráneo, luego en el Banco Exterior de España y, finalmente, en Argentaria). Esta mañana de primavera me encontré con otro amigo, ahora un excelente publicista, que también debió pensar que un contrato fijo con una entidad financiera sería la mejor garantía para salir del nido, comprar un pequeño departamento, casarse, formar una familia y todo lo que. Los que no tenían grip soñaban con una oposición. No recuerdo de qué banco eran las objeciones, pero por suerte nos echaron a mí y a mi amigo (sin él nos hubiéramos perdido parte del Tareas y los comerciales más inteligentes de las últimas décadas).

Así que una buena empresa era, para los cachorros del desarrollismo, un banco, Telefónica d’Almodóvar (que te regalaba bombones si tenías acciones) o El Corte Inglés d’Isidoro (entonces sólo había que decir Isidoro, y salvar a Álvarez, para citar el Patrón). No había empresarios sino empresarios.; y muchos trabajos múltiples, para pagar las facturas de 600. Hasta supermortadelo Creó el personaje de cómic Plurilopez, que siempre llegaba tarde a su segundo trabajo.

“No te enojes”, me dice un colega en el pasillo, mientras un niño nos deja sin despedirse. “Es la generación digital. No se involucran. Ellos van a casa. tienen mucho movilidad(palabra que hoy tiene el mismo propósito de educarnos sobre qué descarbonizar la energía que para describir tener rizo adicional).

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