Esta semana, Fitch Ratings afirmó la calificación de ‘BB-‘ con una perspectiva ‘estable’ para la deuda soberana de largo plazo de Brasil, basada en reservas internacionales ‘fuertes’ y una economía ‘grande y diversificada’, aunque esperaba su débil crecimiento y alta nivel de endeudamiento.
La calificadora destacó la «incertidumbre» que rodea las decisiones presupuestarias del nuevo gobierno de Brasil, ya que podrían agravar o atenuar los desafíos económicos del país. En este sentido, las proyecciones cuentan con un empeoramiento del déficit, dado el aumento del gasto social y la falta de definición del techo de gasto.
«El techo de gasto se está relajando sin planes concretos para reemplazarlo con un nuevo ancla fiscal, lo que aumenta la incertidumbre sobre el camino fiscal a mediano plazo y afecta negativamente los costos de endeudamiento», señaló Fitch Ratings.
La pérdida de credibilidad fiscal o sostenibilidad de la deuda, así como una mayor inestabilidad macroeconómica, podrían afectar negativamente la calificación de Brasil.
Por el contrario, un escenario de inflación controlada, mayores inversiones o consolidación presupuestaria permitirá a Fitch Ratings mejorar su puntaje de solvencia para el país.