Después de dos años de la pandemia del covid-19 con un confinamiento global que provocó una enorme contracción de la economía global, ahora nos queda la invasión de Rusia a Ucrania que ha puesto en jaque a toda Europa, no solo por la tragedia humanitaria que están testificando, sino porque tienen expuso claramente las debilidades de la Unión Europea frente a nuestro sistema energético.

Los informativos de todas las cadenas de televisión se abren con titulares sobre subida del precio del gas y del petróleo, subida generalizada del coste de las materias primas, huelgas en el sector del transporte, subida del precio del petróleo, electricidad… Y así se pone de manifiesto la enorme dependencia energética que sufre Europa. y el gran impacto que tiene en el precio de la electricidad en todos los países de la UE. Prueba de ello son los precios del MWh que hace unas semanas superaron los 500 €/MWh. En nuestro país, por ejemplo, vemos ahora que los contratos de futuros de OMIP para este mismo año (4T) superan los 200 €/MWhcuatro veces el precio medio en España de los últimos veinte años, que rondaba los 50 €/MWh.

Tampoco cabe duda de que una de las soluciones que tenemos entre manos, que ya ha comenzado, pero en la que queda mucho por hacer, es acelerar la transición energética, con una mayor apuesta por las energías renovables y una mejor integración de estas en el sistema. No en vano, en línea con las políticas de la UE, el Gobierno español ha reflejado su compromiso con la transición energética y el cambio climático en el ya famoso PNIEC 2030 (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) que fija el objetivo del país de alcanzar El 42% del consumo total de electricidad procede de fuentes renovables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.